Reflexionando sobre la divulgación

Una de las cosas que más me ha sorprendido al estudiar este tema es descubrir las redes sociales científicas, por ejemplo, conocía Mendeley pero no se me había ocurrido clasificarla como una red social.

Creo que además del desconocimiento, la confusión radica en mis propios prejuicios hacia las redes sociales. Desde mi punto de vista pueden ser una herramienta muy útil a la vez que un lastre y fuente de muchas sensaciones negativas. De hecho, una red a la que le tenía cierto respeto como Linkedin, cada día me parece menos profesional por encontrarme con post de opiniones personales, felicitaciones de cumpleaños, etcétera.

Casualmente hoy me pasaban un hilo de Manu Salvador sobre funciones de Twitter que no son muy conocidas y que permiten optimizar su uso. Creo que el problema es que no me he molestado demasiado en explorar todas las opciones que ofrecen las redes, precisamente por la banalización que percibo.

Por otro lado, está la saturación, hace casi un año que dejé Whatsapp (hay otros motivos, tal vez tendría que escribir una entrada al respecto) y me siento mucho más centrada, aunque noto que cada día me cuesta más dedicar más de 15 minutos a una tarea concreta.

En fin, creo que todavía tengo que situarme en cuanto a lo digital y saber sacar más partido a las herramientas, seleccionar con más criterio y planificar mejor.

Actualmente tengo perfil en Mendeley y en Google Scholar para mejorar mi reputación científica y organizar la información, ahora tengo la tarea de actualizar los contenidos y mantenerlos así.

Por otra parte, abrí perfiles corporativos en varias redes que he ido dejando de usar paulatinamente, ahora solo publico en Twitter, básicamente para retuitear cosas que me parecen interesantes, Linkedin para difundir mi trabajo. Y uso de forma privada YouTube para impartir cursos online.

Me gustaría darle una vuelta al blog personal y usarlo de forma efectiva para comunicar el desarrollo de mi tesis y por fin ponerme las pilas con los perfiles científicos, no lo veo difícil si me lo tomo como una asignatura a la que le debo dedicar un tiempo específico y donde veo los resultados.

Finalmente, mi reflexión sobre el artículo de Nature es la misma que con las redes sociales en general, poco a poco se dejarán de usar unas redes y surgirán nuevas con funcionalidades más adecuadas a las necesidades del público. Ahora bien, el reto consiste en no ahogarse entre tanta información, saber distinguir lo bueno de la morralla (algo con muchos likes o retuits no es necesariamente de buena calidad), dedicar tiempo de forma útil y sobre todo, que tanta conexión no nos desconecte de la vida real.

En el futuro me gustaría hacer más eventos y talleres con ese propósito, que la gente no me vea en vídeo sino que a través de actividades presenciales les pueda transmitir lo que he estudiado de forma experimental…habrá que pensar en las Jams 4.0.

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